viernes, 23 de junio de 2017

Breves cuentos, mitos y leyendas indígenas (24)

Imagen en el archivo de Juan Bautista Castro

EL KALIAWIRINAE (El Árbol  del Alimento) Mito de los Guahibos y Piapoco
Al comienzo la tierra era una extensa sabana poblada por escasos árboles. Ésta era gobernada por Purnaminali y sus hermanos: Iwinai, Kapuyali y Tzamani, quienes gozaban de grandes poderes utilizados en el bienestar de la comunidad conformada por animales que se alimentaban de palos podridos. Uno de ellos llamado Kutsikutsi (mono nocturno), acostumbraba a salir discretamente para dirigirse hacia el gran río Orinoco en busca de alimento.
Una noche, cuando se desplazaba hacia el gran río, un bejuco barbasco llamó su atención por su prolongado tallo que alcanzaba a atravesar el Orinoco. Kutsikutsi curioso y decidido se trepó a éste impulsándose hasta llegar a la copa de un frondoso árbol, “El Kaliawirinae”, cuyo ramaje sostenía diversas frutas y raíces como: tabena, papaya, batata, yuca, piña, ají, banano, ñame…,etc. Kutsikutsi, extasiado y sorprendido por un olor dulce a piña, comió hasta empalagarse y pensó no revelar su hallazgo a los otros.
A la madrugada regresó muy satisfecho a la maloca, se acostó junto a Lapa y quedó profundamente dormido. A salida del sol y con la suave brisa que corría, Lapa despertó al sentir un olor embriagador y un susurro que provenía de la boca de Kutsikutsi:
-“Aii taxa kuibo màwiru” (tengo sabor a piña la boca).
 Ella corrió Tzamani y le preguntó:
-¿Qué significa lo que dice Kutsikutsi?
-¡Creo que, él ha comido un fruto dulce; debes seguirlo a donde vaya sin que él se dé cuenta!; así nos informaremos del lugar donde obtuvo el alimento.
Al anochecer, bajo los rayos destellantes de la luna, la comida descansaba sumida en un profundo sueño, a excepción de Lapa quien seguía silenciosamente los pasos de Kutsikutsi.
Transcurrido un largo tiempo, el mono se detuvo frente al gran río, ató su cuerpo al bejuco y se impulsó para llegar al otro lado del Orinoco. Lapa se sumergió sigilosamente en las turbulentas aguas para llegar al mismo tiempo al Kaliawirinae.  Kutsikutsi se sentó en la copa del árbol, agarró una piña y empezó a saborearla arrojando las cascaras a la tierra. Lapa las atrapó pensando en degustar el propio fruto, y pensó:
-“¡Zúa!, cáigase una fruta…”.
 Al instante un jugoso fruto se escapó de las callosas manos del mono. Lapa agarró la piña y corrió a esconderse en un agujero. El mono al percatarse de la presencia de la abuela se enfureció y se lanzó a recuperar el fruto, pero solamente logró atrapar la cola de Lapa, arrancándosela completamente (por eso la lapa no tiene cola).
Cuando Kutsikutsi se marchó, Lapa fabricó un Kote y lo llenó de toda clase de frutas que le brindaba el Kaliawirinae. Contenta regresó a la maloca y despertó a la gente para mostrarles su hallazgo.
-¡Vean lo que el viejo come por allá!, les dijo.
 Todos muy sorprendidos se lanzaron sobre el kote para saborear los frutos. Al momento, llegó el mono furioso con un tizón en la mano, se dirigió a la Lapa diciéndole:
-Abuela, ¿por qué ha estado espiando?
 Lapa, temerosa, acercándose al fogón, se armó con un tizón y le dijo:
-“¡Esta tierra es nuestra madre y ha producido el Kaliawirinae y como madre, desea que todos sus hijos sean alimentados justamente; no comprendo cómo su codicia desmesurada nos priva a lo que tenemos derecho. Mis nietos y yo hemos sentido hambre alimentándonos de palos podridos desconociendo la existencia del Kaliawirinae, en tanto usted disfrutaba en silencio la variedad de fruto.
 Kutsikutsi, furioso, hundió el tizón en el hocico de Lapa causándole quemaduras parecidas a las pecas. Al sentirse dolorida, lanzó el tizón con furia a la cola del mono dejándosela totalmente pelada; éste daba saltos estremeciéndose del dolor.
 Al día siguiente, Pumaminali organizó a la comunidad para emprender la búsqueda del Kaliawirinae. Algunos recogieron quijadas de pescado, otros labraron canoas para cruzar las turbulentas aguas…
Cuando llegaron junto al árbol, se sintieron fascinados al observa la prodigiosa planta.
Loro, paujil. piapoco, garza, carpintero, empezaron a picotear el tallo. Danta, lapa, ardilla, aserraban con los huesos de pescado, pero tanta faena era insuficiente. Tzamani, a causa del arduo trabajo convidó a un grupo de la comida para ir a la maloca del abuelo Palemeku, padre de las herramientas. Al llegar allí Tzamani se dirigió a él diciéndole:
-Necesitamos herramientas poderosas  para derribar el árbol del alimento. Solo usted podrá brindárnoslas.
-“¡m – m – m –, yo no tengo herramientas de trabajo, por lo tanto no puedo ayudarlos!”, - les dijo.
Ante la negativa, la gente le ofreció yopo, pero a pesar de esto él no accedió. El afán de continuar con el trabajo, hizo que Tzamani se transformara en mosca bobo y se introdujera por la nariz del abuelo quien al instante arrojó toda clase de herramientas.
 La mujer de Palemeku, furiosa por lo sucedido preparó envueltos de hojas que originaron la lluvia, los zancudos, la pereza… provocando la huída de la comunidad quien se apoderó de los instrumentos para talar el misterioso árbol.
 Al anochecer, cansados por la ardua tarea, se retiraron a descansar arrullados por la melodía suave producida por las corrientes del río y vigilados por la majestuosa luz de la luna.
 Al amanecer despertaron y corrieron hacia el árbol, sus rostros quedaron perplejos al ver que el Kaliawirinae permanecía intacto, sin rastro alguno de haber sido tocado.  Tzamani, sorprendido exclamó:
-“¡Este árbol es mágico, sus heridas son curadas por él mismo… debemos llamar a los abuelos Púbu (hormigas) para que alejen las astillas y así evitaremos de nuevo su formación!”.
 Con ayuda de los abuelos emprendieron la fragosa tarea. El árbol se mecía pero no caía porque estaba sostenido por el bejuco de barbasco que lo ataba al cielo.  Tzamani subió en forma de ave para trozar el bejuco, pero al picotearlo, la savia espesa le cayó en los ojos; sus alas se sacudían intentando protegerse, pero el dolor que sintió hizo que se lanzara al suelo emitiendo gritos.
-¡Ay, ay, ay… No puedo, es un bejuco muy grueso!
 Pumaminali se acercó al pájaro para ayudarlo y envió a los abuelos Materi (ardillas) quienes enseguida empezaron a roer: -rac, rac, rac…
Al cortarse la liana, el Kaliawirinae cayó al oriente, esparciendo toda clase de frutos originando así la comida.

 EERI – KEERI (SOL Y LUNA) Mito de los Guahibos y Piapoco
Bien dentro de la selva vivía una pareja caníbal que permanecía con sus sobrinos cuando los padres estaban de cacería. Todos los días la mujer simulaba espulgar a los niños mientras le succionaba la sangre hasta causarles la muerte.
Cuando regresaban los padres, les informaban que algunos de sus hijos habían muerto por causas extrañas; ellos, acongojados, daban sepultura a sus hijos, quienes más tarde eran desenterrados por la pareja caníbal, despojándolos de uñas y dientes con los cuales elaboraban collares. Luego arreglaban los cuerpos para asarlos y consumirlos.
La gente preocupada por las continuas muertes decidió investigar la causa de éstas, y fue así como un miembro de la maloca encontró los collares hechos de uñas y dientes dentro de las pertenencias dela pareja caníbal.
La comunidad acordó castigarlos enérgicamente ofreciéndole chicha con veneno y arrojándoles agua caliente.
La mujer corrió hacia el río para disipar su dolor, mientras que el hombre soportaba las intensas quemaduras.
Al ser desterrada la pareja del caserío, ascendieron al cielo transformados en Eeri, que a causa de sus intensas quemaduras fue obligado a brindar calor a la tierra y Keeri, que al sumergirse en el agua al ser castigada se le asignó la tarea de refrescar la noche.

LA ASCENSIÓN AL CIELO (Mito de los Guahibos y Piapoco)
Una mañana, cuando los Tsamani se encontraban en el conuco, los niños en el caserío jugaban imitando el baile de los mayores. De pronto, escucharon un trueno y una luz resplandeciente los envolvió; era Yamaxu – el Rayo – quien los llevó a su territorio celestial.
Cuando los Tsamani regresaron a la maloca se sorprendieron al no escuchar las risas de los niños; confundidos, afanosamente los buscaron en el río y la selva sin hallar rastro de ellos. Cansados y angustiados los Tsamani se acurrucaron en silencio formando un círculo  para ejecutar un rezo, pero el sonido de una melodía lejana los interrumpió; tornando sus cabezas hacia la fuente del sonido no les quedó duda alguna de que eran sus hijos. A partir de ese momento, comenzaron a bailar, sorber yopo y consumir mucho yaraque con el fin de tornar sus cuerpos livianos y así poder ascender.
Después de muchos días de ayuno y danza, los Tsamani no pudieron ascender porque sus cuerpos aún estaban pesados debido a la abuela Ibarouwa quien no quiso bailar, y siempre estuvo alejada del grupo por permanecer con su amante Maxuneje- el Caimán – en la orilla del río.
Purnaminali le prohibió a abuela Ibarouwa esos encuentros clandestinos con Maxuneje, pero ella continuó desobedeciendo a los Tsamani.
Purnaminali ideó un plan para acabar con Caimán. Así un día que Ibarouwa estaba lejos de la aldea, Kawainalu – hermana menor de los Tsamani – se vistió con el camisón de Ibarouwa y corrió hacia el río en compañía de sus hermanos; allí, ella golpeó el agua con una totuma llamando a Caimán, quien salió presuroso creyendo que era su amante. En ese momento Purnaminali destrozó la cabeza del animal arrancándole la quijada.
Al día siguiente, Ibarouwa se dirigió al río llamando a Maxuneje sin encontrar respuesta alguna; entonces, se sumergió en las aguas encontrándolo muerto en el fondo.
Agarrando el cuerpo inerte del animal lo sacó del río y al tenderlo sobre la playa se dio cuenta que Maxuneje había sido despojado de su quijada. Completamente encolerizada, Ibarouwa creó una payara para que devoraran a Purnaminali cuando se bañara; y así fue. 
Los hermanos, al notar la ausencia de Purnaminali, recriminaron a la abuela por su acción.
Los Tsamani crearon raudales para impedir que el pez avanzara, pero éste continuaba su recorrido en forma acelerada; por lo tanto, acudieron a Gavilán Pescador quien capturó a Payara y liberó a Purnaminali.
Los hombres, de regreso a la maloca, pensaron apresurar el ascenso, lanzando sus flechas una a una, pero ninguna lograba adherirse al cielo. Kawainalu se acostó agarrando el arco entre sus piernas y tiró de éste fuertemente, logrando ubicar la flecha en el cielo. A causa de la fuerza producida por su cuerpo, comenzó a sangrar por la vagina, originando la menstruación en todas las mujeres.
Los Tsamani continuaron lanzando flechas formando una escalera; cuando la terminaron, Tsamani, con la quijada del Caimán, emprendieron la subida junto con Purnaminali, Iwinai y Kawainalu. Otros quisieron ascender pero el peso de sus cuerpos reventó la escalera, arrojándolos a la tierra convertidos en animales que formaron diferentes clases como: Tigre, Loros, Venados, Tortugas,… etc.
Hallándose los Tsamani en el cielo se separaron para enfrentar el poder de Yamaxu.
Tsamani, transformado en lagartija, se dirigió a casa de Yamaxu para copiar los grabados del bastón que él utilizaba como arma.
Al día siguiente los Tsamani con un bastón  similar al de Yamaxu lo visitaron, pero sólo se encontraba su compañera a quien distrajeron para cambiar el arma. Al llegar Yamaxu y ver extraños en su casa se sorprendió: agarró el bastón y preguntó:
-¿Quiénes son ustedes?... ¿Qué desean?...
 Purnaminali respondió:
-Somos los hermanos Tsamani y estamos buscando a nuestros hijos!... Además, deseamos permanecer en el cielo!...
Al escuchar esto, Yamaxu pensó exterminarlos con su poderoso bastón y se dirigió a ellos dándoles bastonazos, pero a los Tsamani nada les pasó. Purnaminali, con el bastón que habían cambiado, saludó a Yamaxu con un garrotazo. El cuerpo de Yamaxu se desintegró y su compañera horrorizada culpó a los hermanos quienes la tranquilizaron reuniendo las partes de Rayo; soplándolo con tabaco, al instante revivió.
Rayo al sentir el poder de los Tsamani devolvió a los niños, y a la vez le asignó espacio para que permanecieran por siempre en el cielo.
En la tierra, mientras tanto, Ibarouwa desesperada por la ausencia de los Tsamani, construyó un bongo y navegó por el río hasta encontrar el punto donde se unía el cielo con la tierra; así pudo ascender y ubicarse en el otro extremo de los Tsamani convertida en Estrella Polar.
Desde entonces, se observa en el firmamento las constelaciones de: Kajuyali – Orión -, Kawainalu – Beta  Tauro -, Tsamani – Délphinus -:  Al otros lado se encuentra Ibarouwa – Estrella Polar -, bordeadas todas ellas por Kwemainu – Camino de Santiago-.

Todos los textos fueron tomados de: : Raíces, Mitos, Relatos y Leyendas, compilación de Bety Triana y Néstor Mendoza de la Editorial Montaña Mágica, Santa Fe de Bogotá, 1997. 

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